Fotografías: Javier Sojo
El 25 de octubre de 2025, el Hotel Barceló Montecastillo Golf Resort, en Jerez de la Frontera, fue el escenario elegido para celebrar la historia de amor de María Florencia Alfieri Viera y Francisco José Batista Sánchez.
Una pareja que es el mejor ejemplo de que, cuando el amor es verdadero, ni la distancia ni los obstáculos son capaces de detenerlo.
Flor y Fran se conocieron de una manera poco convencional, a través de una plataforma de entretenimiento y streaming. Ambos realizaban directos, ella desde Barcelona, ciudad que Flor, uruguaya de nacimiento, convirtió en su hogar, y él desde Jerez de la Frontera. El encuentro fue casual, sin planes ni expectativas, pero suficiente para que comenzara un camino compartido. Entre conversaciones, risas y tiempo al otro lado de la pantalla, nació una conexión genuina que fue creciendo paso a paso.
La distancia fue el primer desafío de su historia. Barcelona y Jerez marcaron durante un tiempo sus coordenadas, con viajes constantes y despedidas que pronto se transformaron en puentes entre dos mundos. Cada reencuentro alimentaba la certeza de que estaban construyendo algo sólido. Elegirse, una y otra vez, fue lo que los llevó a dar el siguiente paso: Fran dejó su ciudad para comenzar una nueva etapa junto a Flor en Barcelona.
El 25 de junio de 2023, durante la celebración de su aniversario, Flor decidió adelantarse a un deseo que ambos compartían. Fue ella quien se arrodilló y le propuso matrimonio a Fran, entendiendo que hay decisiones que no se esperan, sino que se sienten. Un gesto cargado de simbolismo y emoción que dio sentido a una frase que los acompañaría desde entonces: “El instante mágico es el momento en que un ‘sí’ o un ‘no’ pueden cambiar toda nuestra existencia”.
La preparación de la boda se vivió como un viaje en sí mismo. Diseñadora de moda y asesora de imagen, Flor cuidó cada detalle con una mirada estética muy definida, donde nada estuvo colocado porque sí. Cada elemento tenía un significado, una historia y un porqué, construyendo una celebración que hablaba de ellos, de su recorrido y de su manera de entender el amor como una elección consciente.
La boda fue profundamente emotiva. Uno de los momentos más conmovedores llegó durante la ceremonia, cuando su hijo se convirtió en protagonista llevando las alianzas en su carrito, regalando una de las imágenes más tiernas del día. Para Flor, además, fue especialmente significativo contar con la presencia de parte de su familia llegada desde Uruguay. Aunque no pudieron estar todos, sí estuvieron personas muy importantes a las que hacía años no veía, convirtiendo ese reencuentro en uno de los regalos más valiosos de la jornada.
Uno de los instantes más recordados fue la original tirada del ramo. Tras simular el lanzamiento en varias ocasiones, Flor sorprendió a su amiga Claudia entregándole el ramo en mano. Acto seguido, ella se giró para encontrarse con su pareja arrodillada pidiéndole matrimonio, en una escena inesperada que llenó de emoción y aplausos el ambiente.
Para el gran día, Flor lució un diseño de la Colección Platino de Demetrios, firma internacional reconocida por su elegancia y cuidada artesanía, dentro de una línea de estilo glam y tendencia. Un vestido de silueta sirena, confeccionado en tul completamente bordado con pedrería y cuentas, con escote ilusión en V pronunciado, mangas largas y una espalda profunda.
La elección del vestido fue uno de los procesos más intensos y significativos de toda la preparación. Exigente, sensible y muy conectada con lo que quería sentir, Flor recorrió distintos ateliers hasta llegar a NY Atelier, donde encontró algo más que un diseño: escucha, comprensión y acompañamiento real. Además, el proceso estuvo marcado por un momento vital muy especial, ya que Flor estaba embarazada al iniciar la búsqueda y acababa de dar a luz durante las pruebas. En ese contexto, Maribel y su equipo fueron un pilar fundamental, sosteniendo y acompañando cada paso con una sensibilidad y una humanidad que marcaron la diferencia. Gracias a esa confianza, el vestido soñado terminó siendo también el vestido perfecto.
Fran apostó por un smoking a medida de Protocolo, confeccionado especialmente para él en elegante tono marfil, poco habitual en este tipo de cortes clásicos. Un diseño exclusivo, adaptado a su silueta, que aportó distinción y personalidad en perfecta armonía con la estética de la boda.
Rodeados de naturaleza, luz y emoción, Flor y Fran celebraron un día que fue mucho más que una boda: fue la confirmación de una historia entendida como un viaje, donde cada decisión, cada riesgo y cada “sí” los llevó exactamente hasta donde querían estar. La fotografía de Javier Sojo, el trabajo audiovisual de Boasorte Films y la coordinación de Rosa Chicle Weddings fueron clave para que todo fluyera con naturalidad y precisión, respetando en todo momento la visión y el diseño creados por Flor. La decoración floral, firmada por Bacco Estudio Floral, terminó de dar forma a un escenario lleno de belleza y significado. Un equipo humano y profesional que convirtió cada idea en realidad y dio lugar a un recuerdo que permanecerá para siempre.
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