Novias de España

Otoño con esencia propia

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Novias de España 78

La historia de Natalia y Diego comenzó en junio de 2011, durante las fiestas del pueblo de ella, en La Parrilla, Valladolid.

Fotografías: Fredy González para Andrea Design Photography

Lo que empezó como un encuentro de verano se fue transformando con el paso del tiempo en una relación sólida y serena, construida desde el respeto, los espacios propios y una forma muy consciente de entender la vida en pareja. Catorce años después, con ocho de convivencia y una hija en común, decidieron celebrar su historia rodeados de las personas que han estado presentes desde el principio, en una boda íntima y profundamente significativa.

Aunque el matrimonio nunca fue una prioridad inmediata, la idea fue tomando forma de manera natural, sin grandes gestos ni protocolos. No hubo pedida de mano como tal; la decisión surgió un día cualquiera, entre risas y copas de vino en casa. En enero de 2025 comenzaron a organizarlo todo y, en apenas nueve meses, dieron forma a una celebración muy pensada, fiel a su esencia y a su forma de vivir. La fecha elegida fue el 25 de octubre de 2025, en pleno otoño, la estación favorita de Natalia.

El lugar escogido fue el Palacio del Postigo, en Mojados (Valladolid), un enclave con un encanto especial que encajaba a la perfección con la atmósfera que buscaban. Al frente del equipo del Palacio del Postigo estuvo Érika, pieza clave en la coordinación del espacio y del servicio del grupo CHAS!, con la cocina del chef Alberto Soto como uno de los grandes protagonistas de la jornada. La ceremonia civil se celebró en su bodega mudéjar del siglo XV, un espacio cargado de historia y calidez.

El día amaneció lluvioso, lo que llevó a trasladar también el cóctel al interior del lagar, creando una atmósfera aún más acogedora. La decoración, creada por el equipo de diseño, giró en torno al otoño, con una cuidada paleta de tonos ocres, naranjas y marrones, frutas de temporada y elementos naturales, responsable de que cada detalle funcionara con coherencia y armonía.

La propuesta gastronómica, firmada por CHAS! Eventos bajo la dirección del chef Alberto Soto, combinó vanguardia y tradición en un menú que conquistó a todos los invitados y reflejó la identidad de la pareja. Este menú incluyó ensalada de langostinos con tartar de atún-aguacate y salsa de mango, solomillo con parmentier de mostaza y patata ratte, y un delicioso strudel de manzana. La bodega ofreció tintos de CEPA 21 y Verdejo de Valdecuevas.

Las mesas se decoraron con minutas ilustradas con hojas y flores y meseros inspirados en animales de caza, realizados de manera artesanal. Los regalos para los invitados siguieron esa misma línea personal y sostenible: imanes con forma de hoja de parra y palmatorias de cerámica con velas de cera de abeja procedentes de sus propias colmenas, elaboradas en el Obrador del Alfarero, en Arrabal de Portillo.

Natalia tenía muy claro el estilo que quería para su look nupcial: sencillo, elegante y con personalidad propia. El maquillaje, realizado por Espejito Espejito Beauty & Makeup, apostó por una piel mate con sutiles puntos de luz, un ojo rasgado y definido y un labio granate que armonizaba con los tonos de su boda otoñal. La peluquería, a cargo del Salón de Belleza Coco Canela, se resolvió con una coleta baja ligeramente ondulada, con el volumen justo y mechones sueltos enmarcando el rostro, mientras que la manicura, realizada por Alba de Velvet Nails, fue en tono vino, corta y natural, con técnica de nivelación. La novia eligió su vestido en Universo Mon Valladolid, un diseño de Alma Novias con manga, escote en pico y hombreras, que completó con una pamela a medida, sandalias de plataforma en verde metalizado, joyas familiares y un collar de Swarovski. El ramo, creado por Bruna Estudio Floral, combinaba nardos y hojas de magnolio y se remató con una cinta de APUNTODEHILO, en lino blanco bordado a mano con hilos mouliné, hojas decorativas a juego y las iniciales de los novios y la fecha de la boda en tono verde oliva, en sintonía con la temática otoñal.

Diego apostó por una elegancia clásica y atemporal con un traje de sastrería hecho a medida.

El reportaje fotográfico fue realizado por Fredy González de Andrea Design Photography, cuya sensibilidad y cercanía se perciben en cada imagen. Su manera de trabajar, discreta y natural, permitió capturar no solo los momentos clave, sino también las miradas, los gestos y la emoción que definieron el día, construyendo un relato visual honesto y lleno de verdad.

La música y las palabras marcaron algunos de los momentos más emotivos del día, con la actuación de Patry Muñoz —amiga íntima de la novia e invitada a la boda—, que puso voz tanto a la ceremonia como al banquete, junto a los discursos de amigos y un vídeo sorpresa que repasó su historia. A pesar del cielo gris y la lluvia, todo brilló con luz propia, dejando el recuerdo de una boda auténtica, cálida y profundamente personal.

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